
...y llamo una sola vez.
Me dejo una postal llena de letras, llena de alegría y de una felicidad mezclada con amor.
Sin ser una postal de navidad; no me acuerdo cuando fue la ultima vez que recibí una carta de puño y letra, es emocionante poder tocarla.
Llego de París.
Mi hijo Lorenzo ha estado de viaje de estudios( cursa 1º de bachiller) , pero lo mas gracioso es que cuando llegó del viaje y deshizo el equipaje, encontró los sellos en su cartera, se había olvidado de ponerles sello y pensaban que no llegarían.
Cual seria nuestra sorpresa cuando las recibí, con matasellos y todo.
Así que ya sabéis, para enviar correo sin sellos, hay que ir a París.
