
Quinoa: un alimento sorprendente
Nunca podrás pecar de amor el pecado está en no amar o no amar suficiente o amar mal.
Como todas las mañanas, el cartero entra en nuestro establecimiento donde trabajamos mi marido y yo con su simpatía y amabilidad y nos dice:
Buenos días, el correooooo. Y deja la correspondencia encima del mostrador.
Buenos días contestamos al unisonó y recojo un sobre, una revista, cartas del banco y un sobre con un libro.
La navidad comienza a apagarse, así como las miles de bombillas de colores; será el momento de empezar a encender en nuestra cabecitas la bombilla que nos ilumine y nos haga ver que todo sigue igual. La Navidad ha pasado, con su fantasía, sus cenas de empresa, los regalos y esa falsa necesidad de aparentar. No nos engañemos, todo sigue igual. En África pasan hambre, la gente está en paro, los chinos siguen atando a sus niños para trabajar, los políticos siguen igual, los ricos tienen mucho, los pobres no tienen “na”. El ser humano que es capaz de las mayores ruindades (la inmensa mayoría), es también capaz de las mayores grandezas (tan sólo unos pocos). Pero es de esperar que aún día se imponga el sentido común, y los hombres seamos lo suficientes sabios y generosos como para saber resolver los problemas domésticos, y ayudar a los otros menos favorecidos. Hacer frente a las carencias y necesidades de los otros, exige compromiso y acción. La solidaridad debe ser el fundamento de nuestra respuesta. Así que acabada la Navidad, empecemos ya a trabajar en pro de la asistencia humanitaria y el desarrollo mundial.