
Mi nombre es Carmen y quiero contaros una historia que cambió totalmente mi vida.Lo que me sucedió hace algunos años, casi me cuesta la vida.Por aquel entonces yo era una guitarra alegre,contenta,sonaba de maravilla.Hecha con finas maderas de pino y abeto.Mis cuerdas de un color dorado intenso;el mastil derecho, tan suavecita como el culito de un bebe.Mis notas subian y bajaban hasta conseguir el sonido exacto y hacer estremecer a quien me escuchara. Mi maestra una mujer encantadora, dulce, tierna, amable y muy agradable, me hacia sonar día tras día practicando melodias que no podría olvidar. Me tocó fragmentos de Romance Anónimo, que dominaba a la perfección. Tocaba música pop y todo lo que su oido le permitía escuchar. Fué realmente mi amiga. Me limpiaba, me afinaba y sobre todo me llevaba a sus veladas con amigos,donde yo era la protagonista; todos estaban pendientes de mí y me aplaudían. ¡ que ítiempos aquellos.! Un buen día, su hija Valentina, una niña de tres añitos ; le pedía a gritos:¡ Dejame la tigarra ! ¡ Quiero tocar la tigarra.! Su madre como siempre accedió a su petición. ¡ Que niña más caprichosa.! Me agarró con sus manitas y con su escaso talento, me manoseó, haciendo sonar notas y cacofonías espantosas que producían escalofrios. Desde ese día, la pequeña aprovechaba cualquier momento en que me quedaba sola para mortificarme con sus dedos.Esto me permitió entender que corría grave peligro así que logré que una de mis cuerdas se rompiera y así quedar libre de ella. Su madre un poco enfadada me arrebató de sus manazas. La niña lloraba; ¡ Quiero tocar la tigarra.! Pero eso no quedó asi, mi amiga me escondió y estuve un tiempo sin sonar guarda en mi estuche. Yo, esperando y añorando a mi amiga, me preguntaba: ¿ Cuando pasaré las horas contigo.? Perdía yo la paciencia y la miraba con ojos confusos y resentidos, cuando de pronto se oyó sonar una guitarra, bueno, sonar lo que se dice sonar no sonaba, chirriaba.¡ Por fin !, le habian comprado una guitarra a la niña y yo estaría libre de sus garras. Una inmensa alegría recorrió todo mi ser y sabía que había llegado el momento de aparecer. Lo había logrado !estaba salvada.!