

Como todas las mañanas, el cartero entra en nuestro establecimiento donde trabajamos mi marido y yo con su simpatía y amabilidad y nos dice:
Buenos días, el correooooo. Y deja la correspondencia encima del mostrador.
Buenos días contestamos al unisonó y recojo un sobre, una revista, cartas del banco y un sobre con un libro.
Remitente, Mercedes Alfaya, no podía creerlo, ya tenía en mis manos“el mundo de Aroa”. Hasta tres semanas después no pude leerlo, mis hijas Andrea y Valentina lo estaban leyendo. Por fin un buen día y después de perseguirlo por toda la casa, me llega el momento. ¡A disfrutar se ha dicho! Y de veras que he disfrutado, por un lado he visto a mis hijas leer y reír, por otro hemos comentado anécdotas del libro y lo más importante, que se afianza el hábito de la lectura en mi casa. Algo que ya es muy difícil conseguir estos días con tanto Internet, tanto juego en la red y tantas redes sociales. Leer no cuesta nada, no gasta luz, no pide pan y te da momentos de felicidad. Mercedes, fue tan amable de enviarme su libro, con dedicatoria y todo y desde aquí la animo a que siga escribiendo, creando y como no ganando premios. Gracias Mercedes por compartir.
Hola, Marina, ¿qué sorpresa? Vaya, esto sí que es un premio para mí, ver mi libro formando parte de tu post; y tus amables palabras.
ResponderEliminarMuchas gracias. Eres un tesorillo.
Muchos besos para ti, para Jesús y para tus niñas lectoras (que nunca abandonen el hábito de leer porque es la única manera de vivir dos veces)...