lunes, 29 de agosto de 2011
domingo, 17 de abril de 2011
martes, 15 de marzo de 2011
viernes, 4 de marzo de 2011
En un rincón de mi biblioteca
domingo, 27 de febrero de 2011
" El mundo de Aroa"
Como todas las mañanas, el cartero entra en nuestro establecimiento donde trabajamos mi marido y yo con su simpatía y amabilidad y nos dice:
Buenos días, el correooooo. Y deja la correspondencia encima del mostrador.
Buenos días contestamos al unisonó y recojo un sobre, una revista, cartas del banco y un sobre con un libro.
Remitente, Mercedes Alfaya, no podía creerlo, ya tenía en mis manos“el mundo de Aroa”. Hasta tres semanas después no pude leerlo, mis hijas Andrea y Valentina lo estaban leyendo. Por fin un buen día y después de perseguirlo por toda la casa, me llega el momento. ¡A disfrutar se ha dicho! Y de veras que he disfrutado, por un lado he visto a mis hijas leer y reír, por otro hemos comentado anécdotas del libro y lo más importante, que se afianza el hábito de la lectura en mi casa. Algo que ya es muy difícil conseguir estos días con tanto Internet, tanto juego en la red y tantas redes sociales. Leer no cuesta nada, no gasta luz, no pide pan y te da momentos de felicidad. Mercedes, fue tan amable de enviarme su libro, con dedicatoria y todo y desde aquí la animo a que siga escribiendo, creando y como no ganando premios. Gracias Mercedes por compartir.
miércoles, 12 de enero de 2011
sábado, 8 de enero de 2011
miércoles, 5 de enero de 2011
Por fin termina la Navidad

La navidad comienza a apagarse, así como las miles de bombillas de colores; será el momento de empezar a encender en nuestra cabecitas la bombilla que nos ilumine y nos haga ver que todo sigue igual. La Navidad ha pasado, con su fantasía, sus cenas de empresa, los regalos y esa falsa necesidad de aparentar. No nos engañemos, todo sigue igual. En África pasan hambre, la gente está en paro, los chinos siguen atando a sus niños para trabajar, los políticos siguen igual, los ricos tienen mucho, los pobres no tienen “na”. El ser humano que es capaz de las mayores ruindades (la inmensa mayoría), es también capaz de las mayores grandezas (tan sólo unos pocos). Pero es de esperar que aún día se imponga el sentido común, y los hombres seamos lo suficientes sabios y generosos como para saber resolver los problemas domésticos, y ayudar a los otros menos favorecidos. Hacer frente a las carencias y necesidades de los otros, exige compromiso y acción. La solidaridad debe ser el fundamento de nuestra respuesta. Así que acabada la Navidad, empecemos ya a trabajar en pro de la asistencia humanitaria y el desarrollo mundial.